Mi viaje a Valencia
El 24 de febrero, durante las vacaciones del semestre, tomé el vuelo de Viena a Valencia y ya a eso de las 14 horas aterrizamos en el aeropuerto de Valencia, denominado también Aeropuerto de Manises según el nombre de este lugar.
En la oficina de turismo me informaron sobre algunos interesantes monumentos y sobre lo que no me tendría que perder para visitar. Allí compré un billete para todos los medios de transporte público incluido el metro para 72 horas de duración. La empleada me describió también como llegar al “Hotel Beatriz Rey Don Jaime (****)” donde tenía reservada una habitación. A continuación tomé el metro hasta la estación del norte y desde allí el autobús para llegar a la Avenida de Baleares donde se encuentra el hotel. Después de la facturación di un paseo por el parque del antiguo cauce del río Turia. Hacía un tiempo muy agradable, sol y unos 23 grados. En un restaurante de la playa de la malvarrosa comí entre otras cosas un plato de patatas bravas. Por la tarde visité el centro de la ciudad.
El próximo día fui al Oceanográfico que forma parte de la Ciudad del las Artes y las Ciencias. Las entradas ya había comprado antes en internet. Saqué muchas fotos y también filmé durante la presentación de los delfines.
Aquí está el vídeo:
Fue toda una experiencia ver tantas especies del mar: peces de diferentes formas, tamaños y colores incluso tiburones, belugas, tortugas del mar, aves acuáticas, leones marinos, sólo para mencionar algunas. Por la tarde hice algunas compras en un centro comercial cercano y allí hay también un cine donde vi la película “cisne negro”. Más tarde cuando ya oscurecía comí una paella valenciana muy rica en un restaurante al lado de la catedral.
En la oficina de turismo en el aeropuerto ya había comprado un billete para una visita turística por el centro de la ciudad. El sábado durante esta visita guiada nuestro guía nos mostraba la catedral y nos explicaba sus tres puertas y la torre, además veíamos la Plaza de la Virgen, la Basílica de la Virgen de los Desamparados, el Palacio Marqués de Dos Aguas, donde hay ahora un museo de cerámica, la Lonja con su inmenso salón columnario. También visitábamos un típico baño árabe con tres tipos de salas: fría, tibia y caliente. Lo que fue muy interesante es la explicación sobre el célebre Tribunal de las Aguas que se reúne todos los jueves a las doce del mediodía bajo las arcadas de la Puerta de los Apóstoles de la Catedral. La visita terminó enfrente de la entrada del Mercado Central. Allí tomé un vaso de horchata con un farton que es un dulce típico de Valencia. Después me quedaba todavía bastante tiempo para visitar el museo de cerámica y pasear por las calles del centro donde destaca el magnífico edificio del ayuntamiento.
En suma he visto mucho des esta ciudad tan maravillosa, de su gente amable, y también un poco de sus costumbres como la fiesta de las fallas que ya estaban preparando.
El domingo por la tarde después de un vuelo de unas 3 horas y un recorrido de unas 2 horas en coche llegué sano y salvo a casa.
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